01 febrero 2005

Multitudinario acto de la Comunión Tradicionalista contra la Constitución Europea

Madrid, 29 enero 2005. Ha tenido lugar una jornada histórica de la Comunión Tradicionalista, que vuelve a irrumpir en la vida pública, haciendo un llamamiento al pueblo español para la movilización contra la Constitución Europea. En presencia de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón el salón del Hotel Colón se quedó pequeño para congregar a los asistentes al acto central de la campaña por el NO, muchos de los cuales tuvieron que escuchar el acto de pie. En las semanas anteriores se distribuyeron más de diez mil trípticos con las razones del NO y se pegaron tres mil adhesivos y dos mil carteles. La convocatoria se anunció en diversos medios de información, que también se hicieron eco del desarrollo del mismo, destacando la mención en el telediario nocturno de la cadena de televisión Antena 3.

El auditorio del Hotel Colón, preparado para el acto

Don Sixto Enrique de Borbón llegó a Madrid en la tarde del viernes 28, recibido por Miguel Ayuso y José Arturo Márquez de Prado y por una escolta formada principalmente por miembros del Círculo Cultural Antonio Molle Lazo. A continuación y hasta el acto del día siguiente tuvieron lugar recepciones y entrevistas con diversas personalidades, así como con los delegados de la Comunión.


El acto del sábado por la tarde dio comienzo con los sones de la Marcha Real a la entrada del Abanderado de la Tradición, escuchada por el público puesto en pie, ante los varios medios y agencias de prensa acreditados.


La margarita castellana Carmen García Arredondo hizo la introducción del acto, señalando cómo la Comunión Tradicionalista, los carlistas, es la resistencia de España frente a la imposición foránea liberal, y cómo se traza una línea de continuidad en la lucha desde los tiempos de las Españas aúreas, bajo el mando de la Monarquía católica y federativa, y las guerras de los españoles contra el liberalismo, que dan comienzo en la “Guerra Gran” y se acogen bajo la bandera legitimista tras la usurpación dinástica del trono de España. Contencioso éste, político y dinástico, aún vivo. En este contexto se inscribe nuestra radical oposición al europeísmo por todo lo que tiene de vehículo de imposición del liberalismo.


Lorena Serrano Prego, de las Juventudes Tradicionalistas del Reino de Galicia, hizo de presentadora de los oradores.

El primero en tomar la palabra fue el delegado de la Comunión Tradicionalista en la Nueva España, Méjico, Miguel Navarro Castellanos, abogado y profesor de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Fue el suyo un discurso vibrante, una auténtica arenga religiosa y patriótica y un canto a la Hispanidad de Ultramar, acompañado de una apología de la lucha de los cristeros contra el liberalismo, lucha con idéntica razón a la del Carlismo. Afirmó que no es lícita ni legitima una constitución que ignora a la religión y que avanza en la destrucción de las patrias, especialmente de las Españas, pues tanto la letra como el espíritu de la misma se basan en el abundamiento de las medidas que han dado lugar a la ruina espiritual de nuestros pueblos.

Después el historiador peruano Martín Santibáñez se refirió, en la línea trazada por el anterior conferenciante, a la vigencia de la Hispanidad de Ultramar pese a la mendacidad de la leyenda negra y la manipulación de los medios de comunicación, que pretenden transmitir una falsa visión de un indigenismo anecdótico y minoritario. Recordó las gestas y la resistencia de los peruanos en su fidelidad a la Corona española frente al proceso masónico de independencia. Y con ello concluyó haciendo una llamada a la restauración de la vocación ultramarina de las Españas frente a las tentativas de “construcción europea” basada en la coexistencia laica de pareceres, la postergación del papel político y económico de España y la persecución de la religión católica.

El profesor de la Universidad de Lisboa y destacado dirigente miguelista Antonio Noronha y Lorena señaló las carencias y debilidades técnicas y políticas del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, destacando la violación del principio de subsidiariedad que aparece en una versión desnaturalizada y administrativizada, el falso federalismo funcional que en realidad esconde un centralismo en manos de la Comisión europea, y la censura sistemática que desde diversas instituciones de la Unión se hace contra cualquier iniciativa de influencia católica.

Francesco Maurizio Di Giovine, historiador y alma del tradicionalismo napolitano, desarrolló una intervención cargada de emotividad señalando en su inicio las razones por las cuales los napolitanos participan de nuestra misma lucha: porque pertenecemos a la misma Hispanidad y porque defendemos ambos la doctrina política tradicionalista. Sus recuerdos "al último Rey de España, Don Javier I", quien le nombró requeté honorario, y al profesor Francisco Elías de Tejada, de quien dijo que había sido el mejor historiador de Napóles, levantaron grandes aplausos. Aplausos que continuaron al afirmar tajantemente que como correligionarios participarán junto a nosotros en la oposición a esta constitución "atea, masónica y roja".


El profesor Miguel Ayuso centró su intervención en las razones de la oposición al europeísmo, cuyo último episodio se da en la Constitución Europea, y en el papel que en esta lucha ha de jugar la Comunión Tradicionalista. A pesar de que el tema no se agota en sólo tres puntos, destacó en primer lugar que el avance de la organizaciones supranacionales supone además de la voladura de las patrias la de los Estados, que a pesar de su génesis antitradicional custodian mejor la policitidad humana que los entes mundialistas. Cuestionó la oposición "oficial" de indudable matriz democristiana que muchos católicos han esgrimido contra la Constitución Europea, señalando que se ha hablado mucho de meras cuestiones nominales en torno al tema de las "raíces cristianas" (cuando paradójicamente ni eso se defendió por muchos de esos católicos en torno a la Constitución española de 1978) en lugar de exigir la tradicional res publica christiana frente al constitucionalismo. Además se ha hablado poco del fondo de la cuestión y del articulado de la constitución, que acogiéndose a la laicidad y el laicismo (que no son sino dos versiones de una misma ideología) están inscritos igualmente en el corazón de la "construcción europea". Por último señalo el déficit de la participación que supone la tecnocracia de las instituciones europeas, haciendo que el poder, su ejercicio y su control sea cada vez más oculto. Respecto al papel de la Comunión Tradicionalista señaló que en nuestra integridad doctrinal reside nuestra mayor fuerza y oposición frente a los embates perversos de la construcción europea.


S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón tomó la palabra señalando su esperanza en el resurgir del Carlismo y admitiendo la necesidad de las alianzas geopolíticas resaltó que la UE no se configura así, sino como un gran mercado a las órdenes de la finanza internacional, que desconoce las tradiciones y las culturas, señalando el contrasentido que supone promover la entrada de Turquía con carácter prioritario al tiempo que se ignora a Rusia.


Tras la intervención del Regente se entonó el Oriamendi, y el Duque de Aranjuez tuvo la oportunidad de saludar al público entusiasta.

Entre ese público, mayoritariamente joven y atraído por la propaganda realizada contra la Constitución Europea había destacadas personalidades como Manuel de Santa Cruz; Javier Urcelay con su padre el Almirante Urcelay; el Coronel Carlos de Meer; el ex-ministro Pedro González Bueno; el editor Luis Valiente con su esposa la profesora Consuelo Martínez-Sicluna; Cruz María Baleztena; Andrés y José Miguel Gambra con sus familias; el jefe nacional de las Juventudes Tradicionalistas Víctor Ibáñez; Javier de Lizarza; Alfonso Triviño; el napolitano Enzo Expósito; Luis L., presidente del Círculo Molle Lazo, con su esposa; el historiador José Antonio Gallego; Pilar Badiola; Jaime Vives; José Luis Dohijo; José Díaz Nieva; María del Carmen Palomares; Fernando Ruiz Ortiz; el Padre Juan María de Montagut; el capellán castrense don Eduardo Montes; el director de la revista L'Esclat Arnau Jara; el dirigente de la asociación juvenil Batzegada David de L'Horta; Juan Rubio; Juan Ignacio López de Arce; Javier Sáenz del Castillo; Octavio Sánchez; Javier Tarín; Ignasi Mora; Ferrán García Vila; José Enrique Moreno; numerosos miembros de las familias Brustenga y Rizo; otros dirigentes de la Comunión Tradicionalista de los Reinos de Toledo, Sevilla, Galicia, Castilla, del Principado de Cataluña, del Señorío de Vizcaya, de las Islas Canarias...


Tras el acto tuvo lugar una breve junta nacional de la Comunión Tradicionalista, en el Centro Riojano. En el mismo lugar se celebró después una cena en honor de Don Sixto Enrique de Borbón, que dejó pequeños los salones para acoger a todos los carlistas que quisieron estar presentes. A los postres Miguel Ayuso pronunció un brindis por Don Sixto, por la Patria (la Hispanidad) y por la buena compañía, que es la trasposición del brindis en napolitano que hacen nuestros correligionarios del Regno en el encuentro anual de Civitella del Tronto, el Montejurra napolitano. Después el Regente dirigió unas palabras a los presentes destacando la importancia de nuestra lucha y oposición, y su esperanza y deseo en que nuestra Comunión Tradicionalista siga creciendo. Aún hubo tiempo de hacer entrega al Señor de diversos obsequios por los presentes, destacando una talla del Cristo de la Buena Muerte que un joven oficial le entregó, y una metopa del Tercio Gran Capitán, Primero de la Legión; evocando Don Sixto el profundo orgullo que siempre le acompaña por haber jurado fidelidad a España en el mismo.

En la mañana del domingo Don Sixto Enrique de Borbón partió con su séquito hacia Hispanoamérica, donde le esperan dos semanas de intensa actividad tradicionalista en las Españas de Ultramar.

Los carlistas siguen, mientras tanto, en campaña contra la Constitución Europea, por el NO en el referéndum del próximo 20 de febrero.